Ubicada a 350 kilómetros al sur de la capital provincial, Malargüe es uno de los destinos más atractivos de Mendoza para el invierno. Rodeada por formaciones volcánicas y sitios paleontológicos, esta ciudad andina combina naturaleza extrema, patrimonio geológico y actividades guiadas durante todo el año. Se accede por la Ruta Nacional 40 y cuenta con buena oferta de alojamientos y servicios turísticos.
Geoparque Llano Blanco: gigantes dormidos
A 75 kilómetros al sur del centro urbano, el Geoparque Llano Blanco permite explorar huellas de un pasado remoto. Destaca su bosque petrificado, compuesto por troncos de araucarias fosilizadas con una antigüedad estimada entre 80 y 130 millones de años. El parque organiza caminatas guiadas en tres horarios diarios (10:00, 12:00 y 16:00), con senderos que recorren también ruinas coloniales como el Molino Llano Blanco y la antigua Estancia La Urrutia. La entrada al sendero incluye guía, mientras que el refugio de montaña tiene un valor aparte.
Volcán Malacara: caminar dentro de un cráter
El Volcán Malacara, a 40 kilómetros al sudeste de Malargüe, ofrece una experiencia poco común: internarse a pie en el interior de una formación volcánica. Este volcán hidromagmático está inactivo, pero sus cárcavas y túneles naturales conservan el impacto de las erupciones que moldearon la región. El recorrido guiado comienza tras una breve caminata de tres kilómetros desde la base. Se recomienda reservar previamente, ya que el acceso está regulado.
Cascada de Manqui-Malal: agua, piedra y fósiles
La Cascada de Manqui-Malal, a tan solo 30 kilómetros de la ciudad, es otro de los íconos naturales del invierno. Su caída de agua de unos 30 metros suele congelarse, generando un espectáculo visual muy fotografiado. El acceso se realiza por senderos autoguiados o caminatas guiadas a las 14:00 y 16:00. El recorrido atraviesa antiguos estratos marinos donde se observan fósiles incrustados.
Gastronomía y servicios
En todos estos puntos, se ofrece gastronomía típica de la zona: chivito al horno, truchas, empanadas caseras, milanesas, pastas, pizzas y opciones veganas o vegetarianas. Los espacios gastronómicos suelen funcionar de martes a domingo entre las 10:00 y las 18:00. Muchos visitantes combinan las excursiones con almuerzos regionales, disponibles tanto en refugios de montaña como en paradores cercanos a los circuitos.
Un invierno diferente
Malargüe es una opción perfecta para escapar de los circuitos turísticos saturados y vivir la montaña desde un enfoque naturalista. Con paisajes marcados por la actividad volcánica, fósiles visibles a cielo abierto y una oferta bien organizada de visitas guiadas, el destino se posiciona como una alternativa invernal de gran valor geológico y escénico.
