Cachi: encanto colonial en los Valles Calchaquíes
Un sinuoso camino de cornisa conduce a uno de los pueblos más encantadores de Salta: Cachi, cabecera de los Valles Calchaquíes. Su paisaje, dominado por la imponente cumbre del Nevado de Cachi, se mezcla con la calma de sus calles de adobe y la calidez de su gente.
Un pueblo detenido en el tiempo
La arquitectura colonial es uno de los sellos de Cachi. En su corazón se levanta la iglesia San José, una de las más antiguas de la región, cuya construcción comenzó en el siglo XVI. Sus paredes de adobe y techo de madera de cardón, testigos de siglos de historia, resguardan tallas e imágenes de gran valor patrimonial.
Las hileras de pequeñas casas blancas, adornadas con faroles, macetas y puertas de madera, refuerzan la sensación de viaje en el tiempo. Caminar por sus calles es adentrarse en una postal viva del pasado.
Vistas inolvidables
Antes de dar por concluido el paseo, vale la pena subir hasta el cementerio del pueblo, desde donde se obtiene una de las mejores panorámicas del Valle Calchaquí. La combinación de las montañas, el cielo diáfano y los contrastes de la puna regalan postales únicas, especialmente al atardecer.
Sabores con identidad
Cachi no solo enamora por su paisaje y arquitectura, sino también por su gastronomía. En sus rincones gastronómicos se pueden degustar platos regionales preparados con productos locales, como las empanadas salteñas, guisos tradicionales y, especialmente, el famoso queso de cabra, orgullo de la zona.
