Ushuaia, rodeada por la Cordillera de los Andes y el Mar de Beagle, ofrece una de las experiencias más memorables para quienes visitan la ciudad: navegar sus aguas australes. Este estrecho, que separa el extremo sur de Argentina de las islas chilenas, combina paisajes de montaña, faros icónicos y una biodiversidad única.
🚤 Rutas y opciones de navegación
Las salidas parten desde el puerto turístico de Ushuaia y varían en duración y recorrido. Algunas excursiones duran dos horas y se centran en recorrer islas cercanas, mientras que otras ocupan medio día e incluyen desembarcos en reservas naturales. Entre los puntos más visitados se encuentra la Isla de los Pájaros, hogar de cormoranes, gaviotas y skúas; la Isla de los Lobos, donde grupos de lobos marinos descansan al sol; y el famoso Faro Les Éclaireurs, conocido por su imagen inconfundible en medio del canal.
🐧 Fauna austral de cerca
En temporada de verano, algunos itinerarios se extienden hasta la Isla Martillo, donde habita una colonia mixta de pingüinos magallánicos y papúa. El avistaje se realiza desde la embarcación, pero ciertas excursiones permiten desembarcar y caminar por senderos habilitados, siempre acompañados por guías especializados. La observación de fauna marina también incluye ocasionales apariciones de toninas overas, delfines australes y, con algo de suerte, ballenas minke.
🏔️ Paisajes que cambian con la luz
El Canal Beagle es un escenario que se transforma a lo largo del día. Por la mañana, el sol ilumina las laderas boscosas de la costa argentina, mientras que al atardecer los picos nevados de la costa chilena se tiñen de tonos cálidos. La combinación de mar, montañas y cielo austral crea postales irrepetibles. La mayoría de las embarcaciones cuentan con cubiertas exteriores para disfrutar de las vistas y salones internos climatizados, lo que permite realizar el paseo en cualquier época del año.
📷 Consejos para aprovechar la experiencia
Para disfrutar al máximo la navegación, se recomienda llevar abrigo en capas, gorro, protector solar y cámara fotográfica con buen zoom. El clima puede cambiar rápidamente, por lo que es clave estar preparado para sol, viento o llovizna en un mismo día. Las reservas suelen hacerse en el puerto o a través de agencias locales, y en temporada alta conviene asegurarse un lugar con anticipación.
