Turismo silencioso Dos pueblos sin autos: naturaleza y silencio en Purmamarca y La Cumbrecita

Estos dos destinos argentinos prohíben la circulación de vehículos, lo que los convierte en refugios únicos de calma y paisaje.
Cerro de los siete colores, Purmamarca Guiaturista.com.ar

Argentina es un país de contrastes y sorpresas, y algunos de sus pueblos más especiales se destacan no solo por su belleza, sino por su elección consciente de vivir sin tránsito vehicular. Purmamarca, en Jujuy, y La Cumbrecita, en Córdoba, ofrecen una experiencia distinta: recorrerlos a pie, en contacto directo con el entorno natural y cultural.

🏜️ Purmamarca: colores, artesanías y paisaje andino

Ubicada al pie del imponente Cerro de los Siete Colores, Purmamarca es uno de los pueblos más visitados del norte argentino. Sus calles de tierra y sus construcciones de adobe generan una atmósfera única, que se completa con la paz que brinda la ausencia de autos en su centro histórico.

El recorrido por el Paseo de los Colorados permite disfrutar de caminatas entre cerros y formaciones rojizas, con miradores naturales desde los que se contempla la quebrada en todo su esplendor. En la Plaza 9 de Julio, el mercado artesanal reúne tejidos, cerámicas y otros productos regionales, y es un buen punto de partida para explorar el pueblo.

Otro lugar imperdible es la Iglesia de Santa Rosa de Lima, declarada Sitio Histórico Nacional. Desde aquí, las calles conducen a hospedajes familiares, restaurantes de comida local y senderos que invitan a perderse entre los paisajes.

🌲 La Cumbrecita: montaña, bosque y caminatas puras

En el corazón del Valle de Calamuchita, La Cumbrecita ofrece un modelo de turismo sustentable desde hace décadas. Es el único pueblo peatonal del país, y esta particularidad transforma la visita en una experiencia diferente: sin ruidos de motores, todo se vive con calma y en armonía con la naturaleza.

Rodeada de montañas, arroyos y bosques de pinos, la localidad invita a recorrerla a pie desde el momento en que se deja el auto en el estacionamiento comunitario. Entre sus atractivos destacan la Cascada Grande, el Bosque de Abedules, la Capilla Ecuménica y los senderos hacia los cerros cercanos.

Además, su arquitectura centroeuropea y sus casas de té hacen de La Cumbrecita un lugar encantador en cualquier estación del año, especialmente atractivo para quienes buscan caminatas, silencio y aire puro.