En pleno centro de Alta Gracia, un pequeño dique se fusiona con la ciudad conformando una singular postal. Integrado a la estancia jesuítica que albergó al Virrey Liniers, el dique fue construido en 1643 para contener el agua del arroyo Los Paredones. En el lado sureste del embalse, la Torre del Tajamar o Reloj Público es punto de visita obligado de los circuitos turísticos. En torno al inmenso paredón de piedra que rodea al dique, locales y visitantes se reúnen -mate en mano- cada atardecer.